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Catálogo

    El invitado de Nunca Jamás José Vaccaro Ruiz (2014)

    Espacio 1

    Sinopsis

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    En el sótano de un caserón perdido en plena Sierra de Collserola, detrás de una doble reja, vigilado las 24 horas del día, protegido por todos los sistemas imaginables de seguridad y sin haber visto la luz del sol desde que fue confinado hace siete años, vive El Invitado. Aparte de una mujer y un hombre que dicen ser, una su madre y el otro su hermano, nadie sabe de su existencia. Ellos y solo ellos lo cuidan, le surten de alimentos y lo tratan con un mimo exquisito. Aparentemente con su plena complacencia.

    ¿Cuál es su origen? ¿Qué función cumple ese Invitado? ¿Cuál es el destino que le aguarda? ¿Puede tratarse del mismo escolar, Carlos era su nombre, que desapareció una tarde en una Estación de Servicio de la Autopista al regreso de la excursión que su colegio hizo ese día? Y si es el mismo Carlos, ¿cuál es la razón de su encierro y hasta cuándo durará? ¿Qué relación existe entre los tres? Preguntas cuya respuesta solo la tiene la pareja de anfitriones que con una paciencia infinita abren los ojos de su huésped al mundo de la literatura, del arte, de los juegos, de las Matemáticas.

    Cuando la mochila que Carlos llevaba el día que se esfumó sale de nuevo a la luz, Juan Jover recibe del abuelo del muchacho el encargo de intentar desentrañar el misterio de su desaparición. Si fue secuestrado, aparentemente por alguien de su absoluta confianza, quién lo hizo y con qué motivo, y si es que aún está vivo, encontrarlo. Sabe que lo tiene difícil: mucho tiempo transcurrido, demasiado, ninguna pista y los peores augurios detrás del rapto: pederastia, tráfico de órganos y la muerte de Carlos como el peor de los vaticinios. En su investigación a Jover le acompañarán Puri, su secretaria y amante, Gabriel Cerón y Zacarías Alonso, el mismo equipo de“Tablas”, la anterior novela de la saga Jover. Entonces tuvieron que hacer frente a quienes, desde la cúspide del poder económico, dirigen el mundo.

    Sobre la trama de “El Invitado de Nunca Jamás” planea como una sombra la figura de James Matthew Barrie, el autor de Peter Pan. Como lo son la mayoría de los cuentos infantiles –Blancanieves, El Flautista de Hamelín o Hansel y Gretel-, Peter Pan, aparte de ser usado como una nana para acunar y dormir a los niños, es una historia de terror que refleja los miedos, la frustración y la negrura del mundo de los adultos, en definitiva la insania de quien lo escribió. Cuando sus amigos cumplen trece años Peter Pan los lleva al País de Nunca Jamás de donde no volverán; el motivo de ese viaje es que mantengan la inocencia de la niñez sin ser contaminados por el mundo de los mayores en el que estaban prestos a entrar. Mientras sea pura literatura, que lo más que puede provocar es insomnio, eso es algo perfectamente admisible, lo malo es que muchos años después alguien recoja su testigo para darle vida y lo pretenda convertir en algo real.

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    Tras cinco novelas dedicadas a temas como la corrupción urbanística (Ángeles Negros, Catalonia Paradís), otros más escabrosos como el canibalismo infantil (La vía Láctea), los secuestros, el sadomasoquismo más brutal como mercado en alza (La granja) y los poderes económicos ocultos (Tablas), José Vaccaro da un nuevo giro al día a día de su alter ego, el conseguidor e investigador Juan Jover, en esta nueva entrega policiaca, “El invitado de Nunca Jamás”, de la que en parte yo mismo me siento culpable e intuyo que en alguna de nuestras conversaciones, sin quererlo, inoculé a mi amigo Vaccaro el virus neverlandiano del que durante muchos años estuve infectado.

    J.M. Barrie –autor implícito en este libro– fue para mí un personaje digno de estudio, más que de admiración. Muchas son las anécdotas que podría mencionar sobre este escritor escocés afincado en Londres durante varias décadas, sin embargo, mencionaré solo algunas con el fin de introducir al lector en el libro que tiene entre sus manos.

    James Matthew Barrie (1860-1937), Jimmy e incluso Fwendy (tal y como le llamaba la hija de uno de sus amigos con un defecto en el habla y que terminó dando nombre a la universal Wendy de Peter Pan), tras la muerte de su hermano mayor David, con el fin de apaliar la profunda depresión en la que estaba sumergida Margaret Ogilvy –su madre–, premeditamente una tarde se viste con la ropa de su hermano muerto y silba su canción preferida. Desde ese instante, Margaret comienza a superar la muerte de su hijo perdido, y James Matthew adopta el papel de niño muerto para satisfacer los deseos de la figura materna y desvanecer el recuerdo de David. Esta enfermiza relación se va afianzando con los años hasta que un día, harto de vestir como un niño, incluso ya alcanzada la mayoría de edad, J.M. Barrie decide abandonar Angus para marcharse a Londres y dedicarse a la literatura. Allí, con su escaso metro y medio de altura, apocado, infantilizado y sin ningún interés hacia la sexualidad, acaba casándose con la actriz teatral Mary Ansell, quien termina divorciándose de él por no llegar a consumar el matrimonio. A continuación de Mary se enamorará de Sylvia Llewelyn Davies manteniendo con ella igualmente una relación puramente platónica hasta que esta fallece a causa del cáncer, tema, por cierto, también tocado en este presente libro, aunque digamos que con otro tratamiento. Y es entonces, cuando debido a misteriosas circunstancias –algunos expertos aseveran que Barrie falsificó consciente o inconsciente-mente un documento legal para poder tutelar a los cinco pequeños huérfanos de Silvia–, recluta a los niños que le sirvieron de inspiración para crear el personaje de Peter Pan… pero cuando todos van creciendo y deciden emanciparse uno a uno, Barrie los repudia: ya no son niños, sus niños, ya no los puede vestir como tales al igual que la boa constrictor de su madre hacía con él… ahora son hombres y eso ya no le interesa. Y tal fue su desprecio por hacerse adultos sin su permiso, que los desheredó y antes de morir dejó todo su legado al Great Ormond Street Hospital de Londres.

    Gran parte de todo esto el lector lo encontrará a lo largo de las páginas de “El invitado de Nunca Jamás”, en la piel draconiana de Celia y su marioneta Roberto, quedando increíblemente definido el perfil psicológico de cada uno de ellos por parte del autor, después una exhaustiva labor de investigación y diversas conversaciones con expertos de la materia que aquí tratamos. De José Vaccaro se han dicho muchas cosas y entre aquellos que han escrito sobre él se pueden citar nombres como Jesús palacios, José Luis Muñoz o Gustavo Vidal. También es cierto que se le ha censurado, y mucho, debido a la incomodidad de los temas que trata en sus abrasivas novelas, cáusticas diría yo, hasta la médula. La razón es muy sencilla: hay temas que no interesa divulgar en exceso, son peligrosos e incómodos y es mejor dejarlos guardados en el cajón para que se apulgaren…Y es que Vaccaro es la conciencia de la parte más putrefacta del mundo actual, la más corrupta, aquella donde subyace ese lado oscuro del ser humano que es mejor no hacer público en demasía, y de este modo, la máquina llamada sociedad moderna no se detenga y continúe canibalizándose sistemáticamente en la sombra.

    J.D. Álvarez

    Eventos relacionados

    • 17 septiembre

      imagen cubierta
      Presentación del libro "El invitado de Nunca Jamás" El Corte Inglés de Portal de l'Àngel. Barcelona

      En el sótano de un caserón perdido en plena Sierra de Collserola, detrás de una doble reja, vigilado las 24 horas del día, protegido por todos los sistemas imaginables de seguridad y sin haber visto la luz del sol desde que fue confinado hace siete años, vive El Invitado. Aparte de una mujer y un hombre que dicen ser, una su madre y el otro su hermano, nadie sabe de su existencia.  Ellos y solo ellos lo cuidan, le surten de alimentos y lo tratan con un mimo exquisito. Aparentemente con su plena complacencia.

      ¿Cuál es su origen? ¿Qué función cumple ese Invitado? ¿Cuál es el destino que le aguarda? ¿Puede tratarse del mismo escolar, Carlos era su nombre, que desapareció una tarde en una Estación de Servicio de la Autopista al regreso de la excursión que su colegio hizo ese día? Y si es el mismo Carlos, ¿cuál es la razón de su encierro y hasta cuándo durará? ¿Qué relación existe entre los tres? Preguntas cuya respuesta solo la tiene la pareja de anfitriones que con una paciencia infinita abren los ojos de su huésped al mundo de la literatura, del arte, de los juegos, de las Matemáticas.

      Cuando la mochila que Carlos llevaba el día que se esfumó sale de nuevo a la luz, Juan Jover recibe del abuelo del muchacho el encargo de intentar desentrañar el misterio de su desaparición. Si fue secuestrado, aparentemente por alguien de su absoluta confianza, quién lo hizo y con qué motivo, y si es que aún está vivo, encontrarlo. Sabe que lo tiene difícil: mucho tiempo transcurrido, demasiado, ninguna pista y los peores augurios detrás del rapto: pederastia, tráfico de órganos y la muerte de Carlos como el peor de los vaticinios. En su investigación  a Jover le acompañarán Puri, su secretaria y amante, Gabriel Cerón y Zacarías Alonso, el mismo equipo de“Tablas”, la anterior novela de la saga Jover. Entonces tuvieron que hacer frente a quienes, desde la cúspide del poder económico, dirigen el mundo.

      Sobre la trama de “El Invitado de Nunca Jamás” planea como una sombra la figura de James Matthew Barrie, el autor de Peter Pan. Como lo son la mayoría de los cuentos infantiles –Blancanieves, El Flautista de Hamelín o Hansel y Gretel-, Peter Pan, aparte de ser usado como una nana para acunar y dormir a los niños, es una historia de terror que refleja los miedos, la frustración y la negrura del mundo de los adultos, en definitiva la insania de quien lo escribió. Cuando sus amigos cumplen trece años Peter Pan los lleva al País de Nunca Jamás de donde no volverán; el motivo de ese viaje es que mantengan la inocencia de la niñez sin ser contaminados por el mundo de los mayores en el que estaban prestos a entrar. Mientras sea pura literatura, que lo más que puede provocar es insomnio, eso es algo perfectamente admisible, lo malo es que muchos años después alguien recoja su testigo para darle vida y lo pretenda convertir en algo real.

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      Tras cinco novelas dedicadas a temas como la corrupción urbanística (Ángeles Negros, Catalonia Paradís), otros más escabrosos  como el canibalismo infantil (La vía Láctea), los secuestros, el sadomasoquismo más brutal como mercado en alza (La granja) y los poderes económicos ocultos (Tablas), José Vaccaro da un nuevo giro al día a día de su alter ego, el conseguidor e investigador Juan Jover, en esta nueva entrega policiaca, “El invitado de Nunca Jamás”, de la que en parte yo mismo me siento culpable e intuyo que en alguna de nuestras conversaciones, sin quererlo, inoculé a mi amigo Vaccaro el virus neverlandiano del que durante muchos años estuve infectado.

      J.M. Barrie –autor implícito en este libro– fue para mí un personaje digno de estudio, más que de admiración. Muchas son las anécdotas que podría mencionar sobre este escritor escocés afincado en Londres durante varias décadas, sin embargo, mencionaré solo algunas con el fin de introducir al lector en el libro que tiene entre sus manos.

      James Matthew Barrie (1860-1937), Jimmy e incluso Fwendy (tal y como le llamaba la hija de uno de sus amigos con un defecto en el habla y que terminó dando nombre a la universal Wendy de Peter Pan), tras la muerte de su hermano mayor David, con el fin de apaliar la profunda depresión en la que estaba sumergida Margaret Ogilvy –su madre–, premeditamente una tarde se viste con la ropa de su hermano muerto y silba su canción preferida. Desde ese instante, Margaret comienza a superar la muerte de su hijo perdido, y James Matthew adopta el papel de niño muerto para satisfacer los deseos de la figura materna y desvanecer el recuerdo de David. Esta enfermiza relación se va afianzando con los años hasta que un día, harto de vestir como un niño, incluso ya alcanzada la mayoría de edad, J.M. Barrie decide abandonar Angus para marcharse a Londres y dedicarse a la literatura. Allí, con su escaso metro y medio de altura, apocado, infantilizado y sin ningún interés hacia la sexualidad, acaba casándose con la actriz teatral Mary Ansell, quien termina divorciándose de él por no llegar a consumar el matrimonio. A continuación de  Mary se enamorará de Sylvia Llewelyn Davies manteniendo con ella igualmente una relación puramente platónica hasta que esta fallece a causa del cáncer, tema, por cierto, también tocado en este presente libro, aunque digamos que con otro tratamiento. Y es entonces, cuando debido a misteriosas circunstancias     –algunos expertos aseveran que Barrie falsificó consciente o inconsciente-mente un documento legal para poder tutelar a los cinco pequeños huérfanos de Silvia–, recluta a los niños que le sirvieron de inspiración para crear el personaje de Peter Pan… pero cuando todos van creciendo y deciden emanciparse uno a uno, Barrie los repudia: ya no son niños, sus niños, ya no los puede vestir como tales al igual que la boa constrictor de su madre hacía con él… ahora son hombres y eso ya no le interesa. Y tal fue su desprecio por hacerse adultos sin su permiso, que los desheredó y antes de morir dejó todo su legado al Great Ormond Street Hospital de Londres.

      Gran parte de todo esto el lector lo encontrará a lo largo de las páginas de “El invitado de Nunca Jamás”, en la piel draconiana de Celia y su marioneta Roberto, quedando increíblemente definido el perfil psicológico de cada uno de ellos por parte del autor, después una exhaustiva labor de investigación y diversas conversaciones con expertos de la materia que aquí tratamos. De José Vaccaro se han dicho muchas cosas y entre aquellos que han escrito sobre él se pueden citar nombres como Jesús palacios, José Luis Muñoz o Gustavo Vidal. También es cierto que se le ha censurado, y mucho, debido a la incomodidad de los temas que trata en sus abrasivas novelas, cáusticas diría yo, hasta la médula. La razón es muy sencilla: hay temas que no interesa divulgar en exceso, son peligrosos e incómodos y es mejor dejarlos guardados en el cajón para que se apulgaren…Y es que Vaccaro es la conciencia de la parte más putrefacta del mundo actual, la más corrupta, aquella donde subyace ese lado oscuro del ser humano que es mejor no hacer público en demasía, y de este modo, la máquina llamada sociedad moderna no se detenga y continúe canibalizándose sistemáticamente en la sombra. 

       J.D. Álvarez

    • 31 mayo

      imagen cubierta
      Presentación del libro "El invitado de Nunca Jamás" Café Trocha. Calle de las Huertas, 55. Madrid

      En el sótano de un caserón perdido en plena Sierra de Collserola, detrás de una doble reja, vigilado las 24 horas del día, protegido por todos los sistemas imaginables de seguridad y sin haber visto la luz del sol desde que fue confinado hace siete años, vive El Invitado. Aparte de una mujer y un hombre que dicen ser, una su madre y el otro su hermano, nadie sabe de su existencia.  Ellos y solo ellos lo cuidan, le surten de alimentos y lo tratan con un mimo exquisito. Aparentemente con su plena complacencia.

      ¿Cuál es su origen? ¿Qué función cumple ese Invitado? ¿Cuál es el destino que le aguarda? ¿Puede tratarse del mismo escolar, Carlos era su nombre, que desapareció una tarde en una Estación de Servicio de la Autopista al regreso de la excursión que su colegio hizo ese día? Y si es el mismo Carlos, ¿cuál es la razón de su encierro y hasta cuándo durará? ¿Qué relación existe entre los tres? Preguntas cuya respuesta solo la tiene la pareja de anfitriones que con una paciencia infinita abren los ojos de su huésped al mundo de la literatura, del arte, de los juegos, de las Matemáticas.

      Cuando la mochila que Carlos llevaba el día que se esfumó sale de nuevo a la luz, Juan Jover recibe del abuelo del muchacho el encargo de intentar desentrañar el misterio de su desaparición. Si fue secuestrado, aparentemente por alguien de su absoluta confianza, quién lo hizo y con qué motivo, y si es que aún está vivo, encontrarlo. Sabe que lo tiene difícil: mucho tiempo transcurrido, demasiado, ninguna pista y los peores augurios detrás del rapto: pederastia, tráfico de órganos y la muerte de Carlos como el peor de los vaticinios. En su investigación  a Jover le acompañarán Puri, su secretaria y amante, Gabriel Cerón y Zacarías Alonso, el mismo equipo de“Tablas”, la anterior novela de la saga Jover. Entonces tuvieron que hacer frente a quienes, desde la cúspide del poder económico, dirigen el mundo.

      Sobre la trama de “El Invitado de Nunca Jamás” planea como una sombra la figura de James Matthew Barrie, el autor de Peter Pan. Como lo son la mayoría de los cuentos infantiles –Blancanieves, El Flautista de Hamelín o Hansel y Gretel-, Peter Pan, aparte de ser usado como una nana para acunar y dormir a los niños, es una historia de terror que refleja los miedos, la frustración y la negrura del mundo de los adultos, en definitiva la insania de quien lo escribió. Cuando sus amigos cumplen trece años Peter Pan los lleva al País de Nunca Jamás de donde no volverán; el motivo de ese viaje es que mantengan la inocencia de la niñez sin ser contaminados por el mundo de los mayores en el que estaban prestos a entrar. Mientras sea pura literatura, que lo más que puede provocar es insomnio, eso es algo perfectamente admisible, lo malo es que muchos años después alguien recoja su testigo para darle vida y lo pretenda convertir en algo real.

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      Tras cinco novelas dedicadas a temas como la corrupción urbanística (Ángeles Negros, Catalonia Paradís), otros más escabrosos  como el canibalismo infantil (La vía Láctea), los secuestros, el sadomasoquismo más brutal como mercado en alza (La granja) y los poderes económicos ocultos (Tablas), José Vaccaro da un nuevo giro al día a día de su alter ego, el conseguidor e investigador Juan Jover, en esta nueva entrega policiaca, “El invitado de Nunca Jamás”, de la que en parte yo mismo me siento culpable e intuyo que en alguna de nuestras conversaciones, sin quererlo, inoculé a mi amigo Vaccaro el virus neverlandiano del que durante muchos años estuve infectado.

      J.M. Barrie –autor implícito en este libro– fue para mí un personaje digno de estudio, más que de admiración. Muchas son las anécdotas que podría mencionar sobre este escritor escocés afincado en Londres durante varias décadas, sin embargo, mencionaré solo algunas con el fin de introducir al lector en el libro que tiene entre sus manos.

      James Matthew Barrie (1860-1937), Jimmy e incluso Fwendy (tal y como le llamaba la hija de uno de sus amigos con un defecto en el habla y que terminó dando nombre a la universal Wendy de Peter Pan), tras la muerte de su hermano mayor David, con el fin de apaliar la profunda depresión en la que estaba sumergida Margaret Ogilvy –su madre–, premeditamente una tarde se viste con la ropa de su hermano muerto y silba su canción preferida. Desde ese instante, Margaret comienza a superar la muerte de su hijo perdido, y James Matthew adopta el papel de niño muerto para satisfacer los deseos de la figura materna y desvanecer el recuerdo de David. Esta enfermiza relación se va afianzando con los años hasta que un día, harto de vestir como un niño, incluso ya alcanzada la mayoría de edad, J.M. Barrie decide abandonar Angus para marcharse a Londres y dedicarse a la literatura. Allí, con su escaso metro y medio de altura, apocado, infantilizado y sin ningún interés hacia la sexualidad, acaba casándose con la actriz teatral Mary Ansell, quien termina divorciándose de él por no llegar a consumar el matrimonio. A continuación de  Mary se enamorará de Sylvia Llewelyn Davies manteniendo con ella igualmente una relación puramente platónica hasta que esta fallece a causa del cáncer, tema, por cierto, también tocado en este presente libro, aunque digamos que con otro tratamiento. Y es entonces, cuando debido a misteriosas circunstancias     –algunos expertos aseveran que Barrie falsificó consciente o inconsciente-mente un documento legal para poder tutelar a los cinco pequeños huérfanos de Silvia–, recluta a los niños que le sirvieron de inspiración para crear el personaje de Peter Pan… pero cuando todos van creciendo y deciden emanciparse uno a uno, Barrie los repudia: ya no son niños, sus niños, ya no los puede vestir como tales al igual que la boa constrictor de su madre hacía con él… ahora son hombres y eso ya no le interesa. Y tal fue su desprecio por hacerse adultos sin su permiso, que los desheredó y antes de morir dejó todo su legado al Great Ormond Street Hospital de Londres.

      Gran parte de todo esto el lector lo encontrará a lo largo de las páginas de “El invitado de Nunca Jamás”, en la piel draconiana de Celia y su marioneta Roberto, quedando increíblemente definido el perfil psicológico de cada uno de ellos por parte del autor, después una exhaustiva labor de investigación y diversas conversaciones con expertos de la materia que aquí tratamos. De José Vaccaro se han dicho muchas cosas y entre aquellos que han escrito sobre él se pueden citar nombres como Jesús palacios, José Luis Muñoz o Gustavo Vidal. También es cierto que se le ha censurado, y mucho, debido a la incomodidad de los temas que trata en sus abrasivas novelas, cáusticas diría yo, hasta la médula. La razón es muy sencilla: hay temas que no interesa divulgar en exceso, son peligrosos e incómodos y es mejor dejarlos guardados en el cajón para que se apulgaren…Y es que Vaccaro es la conciencia de la parte más putrefacta del mundo actual, la más corrupta, aquella donde subyace ese lado oscuro del ser humano que es mejor no hacer público en demasía, y de este modo, la máquina llamada sociedad moderna no se detenga y continúe canibalizándose sistemáticamente en la sombra. 

       J.D. Álvarez

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